ALEGRES COMADRES DE WINDSOR, LAS

En ese heroísmo cómico del que la pluma de Shakespeare ha sabido imbuir a Las alegres comadres de Windsor; radica el enorme atractivo de Falstaff; gran antihéroe de esta comedia que se representa desde 1597. La comedia tiene sus sorpresas: casi nada escapa al juego de palabras; a menudo intraducible; producto de una especie de deliberada confusión de las lenguas. Una notable estructura narrativa caracteriza esta obra; en la que todos los elementos cooperan como los engranajes de un reloj. No solo los héroes de Shakespeare tienen personalidad; sino también todos los que los rodean. El ingenio verbal que el escritor despliega en esta obra sirve para destacar; una vez más; su formidable talento teatral.